lunes, 1 de junio de 2015

La forma es fondo y lo personal es político


A veces escribo cuando estoy muy enojada. Otras veces solo me enfermo, porque sé que no puedo (por el momento y de la manera que quisiera) expresar lo que pienso. La forma es fondo. Y la que he adquirido en las últimas semanas es la de un cuerpo enfermo.
La forma es fondo, dijo Jesús Reyes Heroles. Claro, en ese entonces hizo menciòn a la política, la cual ahora también se entiende, gracias a Kate Millet, como un conjunto de estrategias destinadas a mantener un determinado sistema de dominaciòn. Y, pues, también como lo popularizò Carol Hanisch, lo personal es político y, por lo tanto, hay en él un compomente movilizador a través de la acciòn. 
Así es, la forma es fondo, si el cuerpo enferma es porque se vive atada a las polaridades reales y cotidianas entre lo privado y lo público; además de que se tienen pocas posibilidades para la acciòn.
En lo público, se reconocen las diferentes formas de dominaciòn, lleva años poderlas ver. Cuando se ven encabronan, pero por intereses privados no se resisten. Así que allí está el detalle, se dejan persistir. 
La forma es fondo y en él hay una violencia simbòlica. Aunque sea invisible, sutil o soterrada. Aunque sea indirecta se ejerce de manera racional y patriarcal.
Es violencia, pues se ejerce como estrategia para mantener los privilegios que otorga una relaciòn asimétrica de poder: sea laboral, académica o institucional. 
Es violencia y se ejerce como habitus. La reproduces porque está en ti, naturalizada. Està en ti y no vas a hacer nada para cambiarla porque te gusta. 
Yo la veo y la permito porque está en mi, introyectada. La veo, y no la resisto porque no me conviene resistir. Pero como la forma es fondo y lo personal es político, el cuerpo la resistió y obliga a la conciencia a movilización. 
La violencia se reproduce hasta que comienza a ser cuestionada, hasta que quien la recibe deja de contribuir.  
Al fin y al cabo lo personal es político para que las formas dejen de ser el fondo. 







jueves, 9 de abril de 2015

Debates y ambiente político en la CSW59. Desde mi experiencia en la ONU



Por @femin_ite_iste, publicado en La Jornada el 26 de marzo de 2015

Del 9 al 20 de marzo del presente año se celebró el 59 período de sesiones de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (por sus siglas en inglés CSW59), el cual tuvo lugar en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York. Allí se llevó a cabo la evaluación de los progresos y retrocesos de la implementación de la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing. ​En algunas líneas, intentaré compartirle  mi experiencia como integrante de la delegación mexicana, representando al Consejo Consultivo del Inmujeres en la CSW59. Sin embargo, no puedo evitar hacer alusión al apasionante apartado “El ambiente político local. Los sucios hábitos heredados” que el Dr. Enciso Contreras aborda en su libro El código civil para el estado de Zacatecas (1827-1829). Esto porque, esas páginas me recuerdan el ambiente que se vivió en este 59 periodo de sesiones en la Gran Manzana. Afortunadamente no escribo un trabajo para el doctorado en Historia, por eso me doy el permiso de jugar con los procesos históricos e incluso con los términos empleados, para hacer una analogía entre el ambiente político que se vivía en las primeras décadas del siglo 19, y las fricciones ideológicas y culturales que se vivieron en la CSW59. Esas controversias me recuerdan a los debates entre “bandos contradictorios”, cuando se leen las novedosas formas de hacer política en el primer periodo federalista en Zacatecas y la marcada influencia del clero, así como los debates interminables y la presencia, que a todas luces se observó, de la Iglesia Católica en la ONU. Esto es, ver cómo la laicidad lograda en algunas de las constituciones o normas fundamentales de los estados miembros de las Naciones Unidas, se sigue viendo amenazada por los  hábitos heredados de las religiones. En el caso de México, heredada de los principios de la Iglesia Católica que fue y sigue siendo “punta de lanza de las fuerzas conservadoras”, y que ha implicado un sin número de retrocesos en el reconocimiento de todos los derechos humanos de las mujeres. ​Cabe mencionar que si bien no es tan sencillo definir “los bandos opuestos y contradictorios” dentro de la CSW —ya que hay muchos temas en los que ambos grupos encuentran puntos de sinergia para la acción—, sí puede decirse de manera general que los debates se dividen entre quienes pugnan por todos los derechos humanos de las mujeres y quienes optan sólo por algunos. Entre los que más tensiones y discusiones causan, incluso se convierten en verdaderas batallas campales, es el debate que resulta del reconocimiento de los derechos sexuales y reproductivos, en específico del derecho de las mujeres a decidir libremente sobre su cuerpo. Allí es donde se pueden observar las resistencias conservadoras frente a las progresistas —si así se les puede llamar—, y en donde existen debates interminables sobre las costumbres y las religiones que se tratan de imponer en países laicos. Otras posturas pueden observarse con respecto a algunos derechos humanos como el de la libertad, o a vivir una vida libre de violencia, puesto que algunos países, por cultura, permiten el matrimonio infantil, imponen el uso de la burka o la ablación, que en otras naciones son consideradas prácticas transgresoras de los derechos humanos de las mujeres y las niñas. Por lo tanto, puede decirse que hay acciones organizadas para avanzar en el reconocimiento y garantía de todos los derechos humanos de las mujeres pero, en contraste, también las hay —me atrevería a decir—  más instauradas, disciplinadas y financiadas estrategias para que esto no suceda. ¿Cuáles avances pudieron observarse? Pues por ejemplo, la revisión, evaluación y conmemoración de Beijing + 20, en donde se reconoce a las mujeres una serie de derechos respecto de los cuales no hay controversia alguna, como a la paz y al desarrollo. Otro avance es la presencia cada vez mayor, dentro y fuera de las Naciones Unidas, de organizaciones de la sociedad civil (OSC). Al parecer, una de las conclusiones es que la CSW es más producto de la presión ejercida desde la sociedad civil que de los estados parte. Esto se nota al menos en lo práctico, porque en lo formal, la Declaración de este año excluyó, al no reconocer su trabajo, a los grupos de mujeres y del movimiento feminista. ​La posición de México en el debate general ante las Naciones Unidas, debido a los reclamos y posicionamiento de grupos de mujeres y movimiento feminista, fue la de pronunciarse por todos los derechos humanos de las mujeres, y por reconocer del trabajo en la reunión Beijing por parte de los grupos de mujeres y feministas, y apreciar el trabajo de las defensoras de derechos humanos y de periodistas mexicanas. ​Sin embargo, para que pudiera incorporarse lo antes dicho en la posición oficial de México ante la ONU, tuvieron que darse prolongadas discusiones entre las y los integrantes de la delegación mexicana, por un lado, y las  organizaciones de la sociedad civil, por la otra. Había posturas diversas y contrapuestas, unas muy conservadoras y otras más reivindicativas del movimiento feminista; es más, en alguna de las reuniones el embajador tuvo que intervenir porque ante la alocución de una integrante de OSC de Chihuahua —en la que exigía que “los abortos del producto de una concepción con posibilidad de tener cromosomas XX debieran ser considerados feminicidios”— un grupo de compañeras del PUEG, estuvo a punto de impartir una cátedra —y algo más—sobre interrupción voluntaria del embarazo y violencia feminicida en México. Cosas que, definitivamente, son completamente diferentes, por lo que afortunadamente se interrumpió el inminente debate. En el edificio de las Naciones Unidas, desde las 8 a las 20 hrs, podían verse a mujeres y hombres diversos, de todas las nacionalidades y etnias. África, en ese sentido, tiene una gran presencia, seguida de América Latina. Se podían escuchar diferentes posturas ideológicas, políticas y culturales, tanto a representantes de organizaciones de la sociedad civil, de autoridades estatales, como a ministros religiosos. Por ejemplo, en algún evento paralelo —más de doscientos se organizaron en la seda de la ONU— se dejaba constancia de que la violencia que se vivía en México era, en parte, responsabilidad de las mujeres por no educar en valores a sus hijos; en otro más se responsabilizaba directamente a los gobiernos de la violencia, discriminación, desigualdad, falta de desarrollo y el hambre que padecían las mujeres y las niñas. ​Con respecto a las posturas religiosas, el 11 de marzo, mientras esperaba en uno de los pasillos para entrar a la Asamblea General de la ONU, vi como un grupo de jóvenes, mujeres y hombres, era conducido por un varón vestido de sotana negra con cuello blanco a uno de los salones del segundo piso de la sede. Además, mientras descansaba en una de las salas me abordó algún ministro de las Iglesias Pentecostales en África, preguntándome sobre el credo al que yo pertenecía. Me dijo que un grupo de personas acudió a la ONU para fijar su postura con respecto de los derechos de las mujeres. Por su puesto, deseaba saber el de mi país, creo que sólo le dije que no profesaba ninguna religión y ante la insistencia le contesté: Sorry, I dont speak english… Por cierto, es muy complicado ir a la ONU y no saber hablar inglés. ​Desde mi perspectiva, los retrocesos en el proceso de reconocimiento de los derechos de las mujeres, por un lado, se deben a la intervención de grupos religiosos, en específico y en el caso de México, a la Iglesia Católica que marca  sus posturas con respecto a la condición jurídica y social de las mujeres y que, lamentablemente, ejerce una influencia ideológica importante. Otro, a los modelos económicos establecidos a nivel mundial, que además, son hegemónicos y androcéntricos. Por otro lado, existe una falta de cambio de estafeta o transición generacional en los grupos de mujeres y movimientos feministas; en ese sentido, se pudo observar que los grupos conservadores sí impulsan la participación de los y las jóvenes y, sorprendentemente, de manera muy adoctrinada. Al respecto debo decir que sin duda es importante partir del reconocimiento de determinados procesos históricos y la participación de ciertos grupos de mujeres, pero es necesario también que nuevas generaciones impulsen esas acciones iniciales con novedosas visiones y metodologías feministas. ​En síntesis, a veces los pasillos en la ONU eran intransitables, tanto física como ideológicamente, por la convivencia política, cultural, institucional y hasta económica. La religión, o las religiones, tienen una presencia importante en la ONU. La iglesia católica la tiene. En cambio, los grupos de mujeres feministas “promotoras y autoras” de la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing fueron excluidas este año. Otras OSC tuvieron presencia efectiva en la ONU, grupos de jóvenes, muy jóvenes defendiendo ideales conservadores estuvieron allí. Otras, solicitaron lugares, pidieron que los estados se comprometieran con las mujeres de sus países, lograron reuniones, posicionaron temas, metodologías ante el Post 2015. Es decir, tuvieron presencia mas no sé su incidencia, puesto que una de las problemáticas que se plantearon fue que la CSW se ha caracterizado por emitir documentos y declaraciones y no por implementar acciones en concreto. ​El asunto es, como se dijo, llevar las declaraciones a la práctica, procurar su seguimiento a través de agendas gubernamentales específicas, las cuales se negocian en las oficinas de las Naciones Unidas. El asunto está, en esta ocasión, en la evaluación post 2015, pues no se pueden desligar de los compromisos adquiridos, de las plataformas de acción y del reconocimiento de los derechos humanos de las mujeres ya firmados, porque como ya se mencionaba “en la ONU saben muy bien que el trabajo de las mujeres es garantía para que sobreviva el sistema económico, ya que ellas, nosotras, somos la base de grandes ganancias en todos sentidos”. Pero el tema económico lo dejamos para otra ocasión. ■ 

martes, 18 de noviembre de 2014

Traumas, pesadillas institucionales y cosas peores...


Por Adriana Guadalupe Rivero Garza
o @femin_ite_iste

Tuve un sueño espantoso: en plena Junta de Gobierno un funcionario de la administración pública federal solicitaba la palabra. Al cederle el micrófono se puso de pie y pronunció un discurso adulador hacia EPN, manifestó que el gobierno de la República era lo mejor de lo mejor; todo funcionaba en orden -decía-, mientras la violencia institucional hacía lo suyo contra mujeres, indígenas, niñas y niños, estudiantes, homosexuales, lesbianas, personas con discapacidad, enfermas, personas adultas mayores, etc. El funcionario, una vez concluida su participación esperó unos segundos para que su euforia se contagiara y l@s presentes le aplaudieran (afortunadamente eso no sucedió). En mi terrible sueño, el funcionario de chaqueta café ponía a disposición de los y las presentes su número celular para lo que se ofreciera, hubo quien lo anotó por si las dudas. Cuando desperté ya habían pasado tres días y el trauma se había convertido en pesadilla.

martes, 30 de septiembre de 2014

Performatividad. La mujer es una idea histórica.






Adriana Guadalupe Rivero Garza, @femmin_ite_iste

“Capacidad del lenguaje para realizar una acción, siempre que las condiciones contextuales lo permitan” (Austin)

La acción lingüística es un medio para instaurar en el entorno pragmático una entidad antes inexistente, en principio la propia acción y luego sus consecuencias” (Austin)

“¿Qué le otorga entonces poder performativo al enunciado? Una dimensión que le permite al enunciado no sólo producir un efecto desde la acción que constituye, sino también y sobre todo instaurar una realidad que, antes de su ejecución, era virtualmente inexistente.  El lenguaje por sí sólo carece de poder, pero que lo adquiere y adquiere capacidad performativa desde el carácter institucional del enunciador.” (Barrendonner)

“La mujer no nace, se hace” (Beauvoir)

“La teoría de la acción, un campo de la filosofía moral, busca entender lo que es hacer, antes de formular exigencia alguna sobre lo que se debe hacer”

“Las enunciaciones no reflejan o describen una relación social de dominación sino que decretan, establecen o reestablecen esta estructura de poder por la mera potencia de la palabra” (Lazzarato)

“El género nos es identidad estable; tampoco es el locus operativo de donde procederían los diferentes actos; más bien, es una identidad débilmente constituida en el tiempo: una identidad instituida por una repetición estilizada de actos” (Butler)

“El género, al ser instituido por la estilización del cuerpo, debe ser entendido como la manera mundana en que los gestos corporales, los movimientos y las normas de todo tipo, constituyen la ilusión de un yo generizado permanente” (Butler)

La mujer son diversas ideas en el tiempo.

P.D. No he fumado.




lunes, 29 de septiembre de 2014

Los feminicidios no son crímenes pasionales





Por Adriana Guadalupe Rivero Garza o
@feminite_iste
 
Según se pudo leer en las notas de “La Jornada”, de los días 25 y 27 de septiembre de este año, el Procurador del Estado de Zacatecas, Arturo Nahle, emitió algunas declaraciones con relación al homicidio doloso (no encontraron elementos del tipo para considerarlo feminicidio) de una joven de 20 años. En ellas se puede leer la reiterada afirmación de que su muerte así como la del 90% de los homicidios dolosos de mujeres en Zacatecas se debe a “crímenes pasionales”. No es la primera vez que leemos este tipo de aseveraciones por parte de las autoridades o como comentarios u opinión particulares vertidos en los medios de comunicación, lo que resulta muy desafortunado.

Es lamentable leerlos o escucharlos porque actualmente contamos con marcos normativos internacionales, federales y estatales que regulan la violencia contra las mujeres a la luz del reconocimiento de los derechos humanos de las mismas. De ahí que expresiones como tales sean condenadas debido a que vulneran el reconocimiento del derecho a la igualdad, a la libertad, a la dignidad, a la no discriminación y a vivir una vida libre de violencia.

Cuando leemos o escuchamos que una mujer fue asesinada por motivos pasionales lo único que se evidencia es que desgraciadamente en nuestro Estado se olvida o se ignora que existen marcos legales que definen y establecen una serie de procedimientos para prevenir, atender y sancionar la violencia de género.

Cuando se afirma que un asesinato tiene sus causas en repentinas alteraciones de la conciencia, o en sentimientos de celos, ira, desengaño, etc., el mensaje que se envía es que se está justificando y naturalizando la violencia contra las mujeres; se atenúa la intencionalidad y la culpabilidad del agresor; olvidando que toda violencia de género tiene una raíz ideológica, estructural y machista que atenta contra los derechos humanos de las mujeres.

Sería lamentable que resultara cierto que el Procurador emitió esas aseveraciones, sería indignante que las autoridades encargadas de procurar la justicia en nuestro Estado describan el asesinato de mujeres y niñas zacatecanas de esta manera, porque entonces no se asume que en Zacatecas existe un tipo específico de violencia que tiene un carácter estructural y grave.

En nuestro Estado se vive de manera acrecentada todos los tipos y modalidades de violencia de género, incluida la violencia feminicida, que aunque definida y reglamentada en nuestro sistema jurídico, no se reconoce por parte de las autoridades encargadas de procurar, impartir y administrar justicia. Aunque contamos con protocolos en materia de violencia contra las mujeres, no se tiene en Zacatecas un Protocolo de Investigación del Delito de Feminicidio.

La Convención Interamericana para Prevenir,  Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer  (Convención de Belem Do Para), la cual ha sido firmada y ratificada por el Estado Mexicano, establece que la violencia contra las mujeres constituye una violación a sus derechos humanos y la define comocualquier acción o conducta, basada en su género, que cause muerte, daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico a la mujer, tanto en el ámbito público como en el privado.” (Artículo primero Belem Do Pará)

Así mismo, obliga a los Estados Parte  para que adopten, por todos los medios y sin dilaciones, las políticas orientadas a prevenir y sancionar la violencia absteniéndose de cualquier acción que fomente a violencia contra las mujeres además de velar porque las autoridades, sus funcionarios, personal, agentes e instituciones se comporten de conformidad con esta obligación (artículo 7, inciso a), Belem Do Pará).

En México existe la Ley General de Acceso de las Mujeres a una vida Libre de Violencia, la cual establece la obligación de la Federación, las entidades federativas, el Distrito Federal y los municipios de coordinarse para prevenir, sancionar y erradicar la violencia  contra las mujeres; además se establecen claramente los diferentes tipos (física, sexual, psicológica, económica, patrimonial) y las diferentes modalidades (familiar, laboral y docente, en la comunidad e institucional). Se reconoce la violencia feminicida, la cual es “la forma extrema de violencia de género contra las mujeres, producto de la violación de todos sus derechos humanos, en los ámbitos público y privado, conformada por el conjunto de conductas misóginas que pueden conllevar impunidad social y del Estado y puede culminar en homicidio y otras formas de muerte violenta de mujeres” (artículo 21 LGAVLV).

En Zacatecas es vigente la Ley de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, misma que reconoce, en el mismo tenor de los mecanismos internacionales y de la Ley General, que la violencia contra las mujeres,  definida y clasificada según sus tipos y modalidades, debe ser prevenida, atendida, sancionada y erradicada; y son las autoridades las responsables de cumplimentarla.

En materia de violencia feminicida, el Código Penal del Estado, en el numeral 309 bis se establece que el feminicidio “es la privación de la vida de una mujer, por razones de género”, y estás existen “cuando se ejecuten en la víctima actos discriminatorios que atenten, menoscaben o anulen sus derechos humanos y sus libertades fundamentales, entre los que pueden ser: La víctima presente signos de violencia sexual de cualquier tipo; A la víctima se le hayan  infligido lesiones degradantes o mutilaciones, previas o posteriores a la privación de la vida; Existan datos que hagan evidente amenazas, acoso, violencia o lesiones del sujeto activo en contra de la víctima, antes de su muerte; El cuerpo sin vida de la víctima sea expuesto, depositado o arrojado en un lugar público; o La víctima haya sido incomunicada, cualquiera que sea el tiempo previo a su fallecimiento.” Si se cumplen estos elementos entonces existe un feminicidio no un crimen pasional.

Zacatecas cuenta con un Sistema Estatal en materia de violencia contra las mujeres, constituido - entre otros - por el Titular del Ejecutivo, la Secretaría General de Gobierno, la Procuraduría General de Justicia del Estado; la Legislatura del Estado, a través de la Comisión de Equidad entre los Géneros; el Tribunal Superior de Justicia del Estado, la Comisión Estatal de Derechos Humanos; Las dependencias municipales para la protección de los derechos de la mujer, incluida la Secretaría de la Mujer; tres representantes de organizaciones de la sociedad civil; y dos representantes de instituciones educativas, de investigación, o profesionistas o especialistas en la materia.

Este Sistema tiene dentro de sus atribuciones “estandarizar los procesos y acciones de prevención y erradicación de la violencia contra las mujeres, de atención a sus víctimas y de reeducación de las persona agresoras; y coadyuvar en la coordinación de las actuaciones de los órganos de gobierno, estatales y municipales para prevenir, detectar y atender situaciones de riesgo o existencia de violencia a través de los servicios que prestan dichos órganos.”

Por otro lado la Secretaría de la Mujer tiene la obligación de “promover y fomentar el ejercicio pleno de los derechos de las mujeres, a través de su  participación activa en la vida política, económica, social y cultural del Estado”, lo que significa que debe realizar acciones concretas y eficaces para que se desnaturalice la violencia contra las mujeres; y tiene el compromiso y responsabilidad institucional para que no se normalice la violencia de género con declaraciones como las que arriba se describen, provengan de cualquier autoridad. Además tiene el deber de “promover que los medios de comunicación masiva fomenten una cultura que elimine los estereotipos e imágenes que atentan contra la dignidad de las mujeres, y propiciar y difundir masivamente una cultura de no violencia hacia las mujeres y de igualdad y de respecto entre los géneros”.

Aunado a ello, en Zacatecas existe una importante articulación de organizaciones de la sociedad civil, así como de mujeres de diversos sectores que trabajan en la defensa de los derechos humanos de las mismas, cuya lucha y compromiso ha hecho que en nuestro Estado contemos con las normas reconozcan el derecho humano de las mujeres a vivir una vida libre de violencia, por tal motivo no deben hacerse esperar las reacciones gubernamentales, institucionales y de la sociedad civil en general no sólo para señalar que no debe tratarse la violencia de género como un asunto de “pasiones” sino que debe atenderse como un fenómeno social, cultural y estructural que vulnera los derechos humanos de las mujeres zacatecanas. Esperemos la pronta llamada de atención de las instancias correspondientes y se implemente de manera urgente el Protocolo de Investigación del Delito de Feminicidio en Zacatecas, de tal manera que este delito ya no sea considerado y tratado como homicidio doloso o crimen pasional.

martes, 8 de julio de 2014

Carta y/o guía para un(a) historiador(a) sobre las epistemologías feministas

Estimado y estimada, me permito remitirle a ud. algunas consideraciones teòricas y epistemològicas.
Por si acaso tenía duda:

"Para el feminismo, el problema epistemológico consiste en explicar una situaciòn aparentemente paradòjica. El feminismo es un movimiento político para el cambio social. Entonces, ¿còmo puede incrementar la objetividad de  la investigación una indagaciòn tan politizada? ¿Sòbre qué fundamento podrían justificarse tales afirmaciones feministas?

Tres respuestas:

1. Empirismo feminista. Los movimientos de liberaciòn social  hacen posible que las personas vean el mundo con una perspectiva amplia porque retiran los obstáculos y los vendajes que oscurecen el conocimiento y la observación. Son los movimientos de liberaciòn social los que más han aumentado la objetividad de la ciencia y no las normas de la ciencia misma cuando se han puesto en práctica ni cuando los filósofos las han reconstruido racionalmente. El movimiento de la mujer no sólo ofrece la oportunidad de ampliar de ese modo la perspectiva, sino también promueve que haya más mujeres científicas.

2. Punto de vista feminista. Tiene su origen en el pensamiento de Hegel sobre la relaciòn entre el amo y el esclavo y en la elaboraciòn de este análisis que aparece en los escritos de Marx y Engels. Se sostiene que la posiciòn dominante de los hombres (algunos) en la vida social se traduce en un conocimiento parcial. ¿Puede haber un punto de vista feminista cuando la experiencia social de las mujeres (o de las feministas) está dividida por la clase social, la raza y la cultura? La respuesta nos lleva a pensar en el escepticismo postmodernista: quizá la realidad sólo pueda tener una estructura desde la perspectiva falsamente universalizadora del amo. Es decir, sólo en la medida en que una persona o grupo domine todo el conjunto, es posible que aparezca que la realidad està regida por una serie de reglas o constituida por un conjunto privilegiado de relaciones sociales.

3. Postmodernismo feminista. Niega las supuestos anteriores. Aunque aparecen en el pensamiento de estas teóricas las tensiones del escepticismo   postmodernista. Junto con pensadores de la corriente dominante (Nietzsche, Derridá, Foucault, Lacan, Cavel, Gadamer, Wittgenstein) y movimientos intelectuales (semiòtica, deconstrucciòn, psicoanálisis, estructuralismo, arqueología/genealogía y el nihilismo), las feministas comparten un profundo escepticismo respecto a los enunciados universales sobre la existencia, la naturaleza y las fuerzas de la razòn, el progreso, la ciencia, el lenguaje y el sujeto/yo."
(S. Harding: 1996)

Si requiere más informaciòn puede leer dos libritos que le aportarán en demasía:  Ciencia y feminismo de Sandra Harding y Debates en torno a una metodología feminista de Eli Bartra.

Por su atenciòn, gracias.

Atte.
@femin_ite_iste