Por Adriana Guadalupe Rivero Garza
o @femin_ite_iste
Tuve un sueño
espantoso: en plena Junta de Gobierno un funcionario de la administración
pública federal solicitaba la palabra. Al cederle el micrófono se puso de pie y
pronunció un discurso adulador hacia EPN, manifestó que el gobierno de la República
era lo mejor de lo mejor; todo funcionaba en orden -decía-, mientras la violencia
institucional hacía lo suyo contra mujeres, indígenas, niñas y niños,
estudiantes, homosexuales, lesbianas, personas con discapacidad, enfermas,
personas adultas mayores, etc. El funcionario, una
vez concluida su participación esperó unos segundos para que su euforia se
contagiara y l@s presentes le aplaudieran (afortunadamente eso no sucedió). En
mi terrible sueño, el funcionario de chaqueta café ponía a disposición de los y
las presentes su número celular para lo que se ofreciera, hubo quien lo anotó
por si las dudas. Cuando desperté ya habían pasado tres días y el trauma se
había convertido en pesadilla.

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