sábado, 24 de noviembre de 2018

Querida Pequeña

Por Adriana Guadalupe Rivero Garza
o femin_ite_iste


Querida Pequeña:

No me conoces, pero yo a ti sí. Te conocí el sábado 21 de julio de 2018, cuando nos reportaron tu desaparición. Vi tantas veces tu fotografía para reconocer cualquier detalle tuyo.

Eran las once de la mañana cuando se envió notificación de activación tu búsqueda. 

Querida Pequeña, no me conoces por eso quizá dudes si te digo lo que sentí al recibir la llamada. Me temblaron las piernas, sentí un vacío en el corazón y un miedo profundo.  Sé muy bien que las primeras horas son primordiales; así que no se debe dudar ni un segundo para comenzar la búsqueda “donde sea y con quien sea”. 

No me conoces Pequeña, pero quiero decirte que -aunque escuches una y otra vez que no te buscamos- sí lo hicimos, sí te buscamos de manera inmediata. No solo por obligación, sino porque de verdad nos importas, al igual que todas las niñas.

Querida Pequeña, quiero que sepas que muchas personas te buscamos incansablemente durante 60 horas, se revisaron archivos, registros, cámaras. Quiero que sepas que no estuvimos inactivos. 

Hay quienes comentan que estuvimos de brazos cruzados y nos tardamos en tu búsqueda. No es así, hay quienes lo saben porque formaron parte de ello.

Querida Pequeña, no nos conoces pero quiero que sepas que nos duele la forma en que te fuiste de este mundo que usa a las mujeres como objetos desechables y que es capaz de cometer las más atroces violencias a personitas como tú.

Querida, sí te buscamos. Y me llena de rabia no haber podido hacer más por ti. Si hubiera podido hubiera salido ese mismo día a tu búsqueda, tal como algunas personas lo propusieron: ¡vamos, salgamos, vayamos al lugar y busquemos nosotras mismas!

Sí te buscamos, pero la maldad te alcanzó muy rápido, no nos dio tiempo de encontrarte con vida y te lloramos, al igual que gente cercana tuya. Te lloramos llenas de rabia, de dolor, de indignación, de impotencia.

Querida, no me apena decirlo, también te rezamos, lo hicimos con toda la fe, imploramos que estuvieras con bien. Aun lo seguimos haciendo.

Pequeña, no te llenes del odio que han tratado de contagiarte. Hay gente buena en este mundo; esa gente estuvo buscándote día y noche para localizarte; no compartiendo tu foto en redes sociales, no; realmente estuvieron buscándote en todos lados, metiéndonos hasta donde no debíamos.

Querida Pequeña, descansa en paz. Muchas personas que nos quedamos en esta tierra no estamos tranquilas. Quizá pudimos haber hecho más, quizá debimos salir a gritar tu nombre por las calles, por los alrededores; quizá debimos despertar al vecindario para unirnos todos en un solo nombre.

Querida Pequeña, descansa en paz. Aquí no descansaremos hasta que se haga justicia por tu partida adelantada. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario