miércoles, 26 de febrero de 2020

8 DE MARZO. LAS HUELGAS DE MUJERES CAMBIAN EL MUNDO




(Imagen de la colectiva feminista de Veracruz "Brujas del Mar")


Por Adriana Guadalupe Rivero Garza
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El próximo 9 de marzo se ha convocado a un Paro Nacional de Mujeres; una huelga feminista que comenzó a visibilizarse y tener mayor fuerza a nivel mundial a partir de 2017, pues en más de 40 países se organizó la interrupción, por un día, de todas las actividades productivas y reproductivas que realizan las mujeres.
No obstante, estas paralizaciones laborales remontan a la lucha que hace más de un siglo algunas obreras iniciaron en diversas partes del mundo (Rusia, Austria, Alemania, Estados Unidos, España). Los objetivos fueron diversos, en aquel entonces no lo fueron feministas, sino de clase, la obrera, y estaban relacionados con mejorar sus condiciones laborales y las de vida de sus familias. En la mayoría de las huelgas, las mujeres fueron reprimidas. De allí la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, declarada por la ONU en 1975.
Hay que tenerlo presente, la estrategia de las mujeres de detener la producción, el trabajo y el aporte a la economía, tiene hoy una nueva cita con la historia, por ello se ha convocado al Paro Nacional. Ahora se conjunta la sinergia de mujeres emplazadas por un denominador común: la protesta por la crisis de discriminación y violencia de género; pandemia que no encuentra límites en los espacios en donde se comete, ya sea familiar, laboral, escolar, universitario, comunitario o institucional; llegando a convertirse en un contexto feminicida, lo que significa que ningún espacio es seguro para las niñas y mujeres.
El Paro Nacional no lo definen, convocan o permiten las y los empleadores, patrones, el Presidente de la República, gobernadores, ni líderes religiosos, políticos o sociales. Lo ha definido la historia del movimiento de mujeres que reivindica el derecho al acceso al trabajo digno, asalariado en igualdad de condiciones y con seguridad social; al ejercicio pleno de todos los derechos humanos, para vivir libres de discriminación y de violencia.
La historia de las mujeres ha visibilizado que, gracias a los movimientos sociales, ahora el trabajo digno —incluido el derecho a la huelga y al paro— sea un derecho constitucionalmente reconocido a las mujeres. Por lo que, en el ejercicio del mismo, debe respetarse plenamente la dignidad humana de las trabajadoras: del hogar, jornaleras, textiles, maestras, taxistas, de la construcción, asistentes, servidora públicas, funcionarias, militantes de un partido político, reporteras, defensoras de derechos humanos, directoras, diputadas, senadoras, juezas, magistradas, docentes, investigadoras, comunicadoras, fotógrafas, artistas, poetas, pintoras, escritoras.
Por ello, el principal cuestionamiento al que debemos acudir, cuando pensemos en el Paro del 9 de marzo, no es quién está detrás del mismo, eso —desde mi punto de vista— es ocioso y mal intencionado. Lo que hay que señalar con contundencia es el hecho de que las mujeres, en todas las latitudes, viven condiciones de discriminación y violencia que no deben justificarse, permitirse ni promoverse. La violencia debe ser erradicada de una vez por todas.
En el marco de la huelga de mujeres de este año, pregúntese si la incorporación masiva de las mujeres al ámbito laboral ha implicado el reconocimiento del derecho a salario igual, al acceso a la seguridad social, a condiciones laborales dignas; si a las trabajadoras domésticas se les reconocen sus derechos laborales; si las mujeres con alguna discapacidad son tratadas con respeto o si en realidad tienen acceso a un trabajo digno. Revise la condición de las mujeres indígenas, en qué espacios y situaciones laborales están siendo contratadas; cuestiónese si las jóvenes tienen acceso a trabajos que permitan su desarrollo profesional. Analice si las adultas mayores tienen acceso al trabajo o, si lo tuvieron, se garantiza su derecho a la pensión digna; si a las mujeres que realizan el cuidado de los otros se les reconoce como trabajadoras; si aquellas que deciden emprender un negocio lo hacen en las mismas condiciones que los hombres; o si las periodistas tienen las mismas oportunidades laborales y salariales que sus compañeros; si las servidoras públicas laboran libres de acoso y hostigamiento sexual. Es más, pregúntese si las mujeres trabajadoras pueden ejercer libremente su derecho a la huelga o al paro sin que sean señaladas, reprimidas, violentadas, persuadidas, se minimice o ridiculice su capacidad de organización. Luego preguntémonos: ¿qué hacemos como personas, como gobierno, como autoridad, como Estado para mejorar las condiciones de las mujeres, para eliminar la discriminación, la violencia, los asesinatos de filas y mujeres, para cambiar la vida de muchas?
El derecho a la huelga y/o al paro de labores están enraizados históricamente en la estructura de la resistencia obrera y de las reivindicaciones del trabajo organizado. Más allá de una visión formal o legalista —ya que este derecho está regulado con base a principios, clasificaciones y procedimientos específicos—, tienen fuerza reivindicatoria, por tanto, pueden comprender intereses profesionales, laborales, económicos, sociales, culturales, políticos, entre otros. Eso no debe perderse de vista, debemos tenerlo en cuenta al momento de ir colectivamente por un objetivo en común. De otra manera, se permitiría desvirtuar la protesta.
El Paro de Mujeres es resultado del ejercicio de un derecho humano, no es concesión de nadie; por lo que hay que dejar claro que no se circunscribe a llamados individuales, políticos, partidistas o de un grupo o movimiento específico; no es propiedad de nadie. Por su naturaleza, se acompaña, se respeta y/o se generan las condiciones para que se lleve a cabo en un ambiente de libertad y seguridad.
El Paro es de mujeres. Para que dejen de vivir en condiciones desiguales y violentas tanto en el espacio privado como el público. Su poderío está en la fuerza reivindicativa de los movimientos que lo impulsan. Su incidencia está en las redes que se puedan construir a favor de nosotras, de todas. 
Ahora se han sumado instancias del gobierno federal, de los estados, universidades, partidos políticos, iniciativa privada, medios de comunicación. El gran logro, este 2020, es que el Paro de Mujeres está en la Agenda Nacional y es un hecho nunca antes visto.
Por ello, en el marco del Día Internacional de la Mujer evite regalar flores o chocolates. Evite mensajes de felicitación. No hay nada que festejar. La conmemoración del 8 de marzo se instauró para la concientización acerca de la condición de las mujeres en diversos espacios y ámbitos de la vida. Es para hacer un a la conciencia y a la acción sea individual o colectiva.
Este 9 de marzo que las mujeres paren. Que cada quien lo haga —como bien lo han dicho compañeras feministas que aprecio, valoro y respeto mucho— "de acuerdo a su interseccionalidad", esa es la mejor manera de conmemorar.

miércoles, 12 de febrero de 2020

La sororidad de Marcela Lagarde me conmueve



Por Adriana Guadalupe Rivero Garza
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“Si tú le preguntas a otra ¿qué te conmueve? Tocas lo que a ti te conmueve”, dijo Marcela Lagarde, mientras todas las presentes dejaron asomar las lágrimas ante tantas muestras de sororidad. 

Hace un año, en el marco del 20 aniversario de Inmuza-Semujer, tuve la oportunidad de escuchar, leer y escribir sobre este mecanismo para el adelanto de las mujeres, sobre sus titulares y las osc que impulsaron su creación. Las historias de todas me conmovieron. Aprendí que las redes entre mujeres, de sororidad, se tejen con el hilo del reconocimiento. 

Lamentablemente, cuando de instancias de las mujeres se habla, lo más recurrente que escuchas es: "allí vienen otra vez estas p. viejas", "ahora qué quieren", "allí van otra vez con su igualdad", "ches feminazis", "debería haber una secretaría para los hombres". Por otra parte, también se suele escuchar: “no sirven de nada”, “no hay perfiles”, “son cómplices del estado”, “no son sensibles con las compañeras”, “no quieren soltar sus privilegios”, “se quedan calladas por mantener sus sueldos”, “no son feministas". Un largo y sin fin de descalificaciones. Dicha práctica está más cercana a un sistema machista, misógino, dominante y patriarcal que a una filosofía feminista. 

Por ello hoy, queridas compañeras y amigas, hoy más que nunca me asumo feminista, reconozco y respeto el movimiento en su gran diversidad. 

En mi siempre encontrarán, en la medida de mis posibilidades, a una aliada para realizar acciones a favor de la igualdad y la erradicación de la violencia de género. 

Quizá no logre estar a la altura de alguna expectativa o de algún feministrómetro malamente aplicado, pero intento (desde las enseñanzas de grandes maestras que he tenido) vivir la sororidad como “una práctica política feminista, como un pacto para dedicar nuestras historias” (académicas, sociales, culturales, políticas, partidistas o institucionales) a mejorar la vida de las mujeres. 

En mi siempre encontrarán respeto absoluto a las diferentes formas y estilos de reivindicación feminista, porque al igual que todas quiero que la violencia hacia niñas, jóvenes y adultas se termine, quiero una vida en paz, por ello invitaré a la unión en la diversidad.

Vamos todas por un objetivo en común, hagámoslo como cada quien puede, porque como nos dice Marcela Lagarde:  “lo constructivo del feminismo es que, en medio de conflictos y contracciones, siempre propone y busca alternativas”.


¿A ti qué te conmueve?




Inmuza-Semujer no nace, se hace.



El 15 de septiembre de 2016, durante el trayecto de varias horas a un municipio de nuestra entidad, surgió la idea de escribir sobre la experiencia de las titulares del Instituto para la Mujer Zacatecana y de la Secretaría de las Mujeres. El trabajo que han realizado todas no ha sido sencillo, en algunos momentos se tuvieron que enfrentar a lo que ellas mismas han definido como un sentimiento de ausencia de pertenencia tanto al quehacer gubernamental como a la reivindicación social: “no se sabe si eres de aquí o de allá, solo sabes que debes trabajar.” 

Este año se materializa un sueño, el de darle voz a las Directoras Generales o Secretarias de las Mujeres del Estado de Zacatecas. Ellas escriben su historia, la que nació hace 20 años gracias a las demandas, reivindicaciones y acompañamiento de los movimientos feministas y de mujeres de nuestra entidad. 

Inmuza es la inspiración de las zacatecanas, de quienes lo pensaron y lo hicieron posible, quienes trabajaron día y noche para contar con una Instancia que institucionalizara la obligación de todas las autoridades de reconocer, promover, proteger y garantizar los derechos humanos de las mujeres; con una Dependencia que dirigiera la política de igualdad entre mujeres y hombres en toda la entidad federativa. 

La reconocida filósofa feminista, Celia Amorós, asegura que “conceptualizar es politizar, es hacer pasar de la anécdota a la categoría”; de reconocer que la desigualdad entre mujeres y hombres tiene una dimensión estructural. Por ello, la transversalización de la perspectiva de género va más allá de una metodología o de forma de trabajo, porque no es lo que han considerado como una trivialización de las reivindicaciones feministas; es, por lo contrario, convertirlas en un asunto de Estado; para ello se requieren puentes de comunicación que son los mecanismos para el adelanto de las mujeres. 

Camino hacia la igualdad. Inspiración entonces y ahora tiene la intención de poner en perspectiva las luchas de las mujeres, de las zacatecanas, de documentar el proceso a través del cual se transitó del caso a una Ley, a un Instituto, a las políticas públicas, a acciones  concretas; de la transición de la anécdota a la Instancia rectora de la política de igualdad. 

Memorias de Semujer 1999-2019 fue escrito con base en las experiencias y vivencias de once mujeres que estuvieron al frente de Inmuza y Semujer; así como de actoras estratégicas que impulsaron desde la sociedad civil y otros organismos la creación, fortalecimiento y sobrevivencia de este mecanismo. Sus entrevistas fueron reforzadas con fuentes documentales y hemerográficas; sin embargo, fue la voz de ellas la que dio vida a este primer ejercicio de historia del mecanismo para el adelanto de las mujeres en Zacatecas. 

Documentar estas Memorias no fue tarea sencilla, en muchas ocasiones hubo dificultades para encontrar fuentes directas del trabajo que realizaron las titulares de esta Instancia. Sabemos bien que, hasta para recuperar un hecho histórico, hay un sesgo de género marcado por un sistema patriarcal, machista y androcéntrico que no deja huella de la labor de las mujeres. Por ello, este ejercicio encuentra sus propias deficiencias, lo reconocemos, pero es una labor que hacemos con la conciencia de que es necesario hacer visible lo invisible hasta donde podamos. 

Exponer a la luz los trabajos que realizaron las titulares de la Instancia para la Mujeres en Zacatecas es nuestro deber. Las redes entre mujeres, de sororidad, se tejen con el hilo del reconocimiento. Por esto, agradecemos a todas las mujeres que han dado su vida, su tiempo, sus sueños, sus convicciones y su trabajo para que hoy contemos en nuestra entidad con una Secretaría de la Mujeres. 

Estas Memorias son suyas y pretenden hacer justicia a todas, porque gracias a su trabajo continuo hoy podemos celebrar 20 años de Inmuza-Semujer. 

Inmuza-Semujer no nace, se hace. 

Adriana Guadalupe Rivero Garza Secretaria de las Mujeres del Estado de Zacatecas 

Zacatecas, Zacatecas, 8 de marzo de 2019